LA TEMPERATURA DEL COLOR EN LA FOTOGRAFÍA

LA TEMPERATURA DEL COLOR EN LA FOTOGRAFÍA

LA TEMPERATURA DEL COLOR EN LA FOTOGRAFÍA

La temperatura del color podría resultar un poco difícil de entender, en especial cuando estamos iniciando en el complejo mundo de la fotografía. Sin embargo, para presentar nuestros trabajos de la mejor manera posible, es necesario comprender a qué nos referimos cuando hablamos sobre este concepto. Pero, ¿cómo es eso de relacionar el color con la temperatura? ¿Cómo se maneja? ¿Qué efectos produce en las fotos? Si tienes estas u otras dudas, ¡no te preocupes!, has llegado al lugar correcto. En este artículo trataremos de explicar de qué se trata la temperatura de color y qué debes saber al respecto.

Comencemos con la teoría: ¿qué es la temperatura del color?

¿Alguna vez has sentido frío viendo una fotografía? ¿O calor? Seguramente sí. Esto ocurre porque la temperatura en la fotografía fue tratada específicamente para causar esa sensación. Entonces, ¿de qué estamos hablando? La temperatura del color, en términos muy simples, es la medición de los tonos o matices propios de una fuente de luz específica. Así, esta medida determina las características de los colores y, por lo tanto, establece qué tan fría o cálida se sentirá una imagen.

la temperatura del color

© BobvdK – Flickr

Este valor se mide en kelvin (K). ¿Por qué esta unidad? ¿Qué tiene que ver el color con el calor? Pues, al calentar un cuerpo negro, este emitirá una luz, inicialmente roja o naranja oscura, que será más blanca o azul a medida que vaya aumentando la temperatura. De esta forma nace una escala que permite relacionar la temperatura con el color.

En ese mismo orden de ideas, la escala de la temperatura del color toma el negro como punto 0 y, al hacerse visible la luz “coloreada”, los valores estarán comprendidos entre 1700K aproximadamente (siendo un color más rojo) y más de 20000K (luz más azul).

¿Cómo entra en la fotografía?

Debes tener siempre claro que, como cada fuente de luz tiene características completamente diferentes al resto, los colores en tus fotografías se verán alterados de acuerdo a esa luz. Quizás no te des cuenta pero, si en tu casa hay bombillos incandescentes, por las noches las paredes blancas se ven amarillas; sin embargo, las percibes blancas de todas formas porque nuestros ojos están acostumbrados a que esas paredes son blancas pase lo que pase, así que ignoramos completamente los “cambios” de color. Lo mismo pasa con la sensación de verde que predomina en los espacios con bombillos fluorescentes.

la temperatura del color

© Neal Jennings – Flickr

A pesar de que nuestros ojos no sientan las variaciones en los tonos (o nuestro cerebro no las haga demasiado notorias), nuestras cámaras no están tan avanzadas y sí reconocen esos cambios y los reflejan en las fotografías. Por eso muchas veces una fotografía en interior de noche resulta tan extraña y rojiza.

Dicho todo lo anterior, es de vital importancia que sepas cómo manejar la temperatura en tus trabajos para no presentar algo visualmente incómodo y desagradable, sino que se parezca un poquito más a lo que tus ojos ven. La idea es que, sabiendo qué características tiene la fuente de luz con la que estés fotografiando, puedas equilibrar adecuadamente los tonos. ¿Cómo se logra esto? Con el balance de blancos (White balance o WB en inglés). Recordemos, rápidamente, de qué se trata el WB.

¿Qué es el balance de blancos?

Este concepto se refiere a la armonía en los colores de la fotografía. Establece las proporciones de los colores RGB (red, green, blue); es decir, rojo, verde y azul, para presentar un resultado sin un matiz dominante. ¿Recuerdas el ejemplo de las paredes? Con el balance de blancos puedes reducir la cantidad de rojo en la imagen (producida por el bombillo incandescente en esta situación) para que las paredes luzcan menos amarillas y más blancas.

Si antes no tenías idea de lo que significa este concepto o realmente no le has prestado atención, seguramente has dejado que tu cámara haga todo el trabajo y configure un balance automático ella solita. Sin embargo, tu equipo tiene varias opciones predeterminadas para calibrar el WB de acuerdo a la luz que estés utilizando: Auto (señalado con las siglas AWB), Luz de día (señalado con un sol), Sombra (señalado con una casa que produce sombra), Nublado (señalado con una nube), Tungsteno (señalado con un bombillo), Luz fluorescente blanca (señalado con un bombillo largo), Flash (señalado con el clásico relámpago del flash) y una opción personalizada para que tú mismo establezcas un balance de blancos para una situación específica.

Cada ajuste tiene el valor de la temperatura indicado en K. No olvides que mientras más azul sea la iluminación, más alta será la temperatura y, mientras más naranja, más baja temperatura. Al principio es un poco complicado de entender porque las luces azules dan una sensación de frío y las anaranjadas transmiten calidez. ¡Pero no te enrolles! Guíate por los símbolos de las opciones de balance de blancos para trabajar la temperatura de los colores adecuadamente.

Cabe acotar que la opción Auto, si bien establece un balance de blancos automático según la luz que percibe la cámara, puede fallar en algunos casos. Si en la escena que estás trabajando hay varias fuentes de luz con características diferentes, el WB automático podría confundirse y no medir los tonos apropiadamente. El resultado sería una imagen un tanto incómoda con exceso de alguno de los colores RGB. Es por esta razón que es tan importante conocer la teoría de la temperatura y el WB en la fotografía.

la temperatura del color

© LWYang – Flickr

Una vez que has entendido qué es y cómo funciona el balance de blancos, ya puedes manejar la temperatura con más seguridad y adaptarla a ti.

La importancia de la temperatura

Después de haber explicado todo lo anterior, te habrás dado cuenta de que si cometes un error en el balance de blancos, tu imagen podría verse extraña. Además, jugando con estos valores puedes crear efectos interesantes o resaltar las características climáticas de un entorno. También, es común que el AWB les reste fuerza a los colores que percibes en una situación específica, así que deberás modificar la temperatura en tu cámara o en el post procesado para potenciar los tonos de la imagen.

la temperatura del color

© Daniel Oines – Flickr

Como acabamos de decir, puedes modificar la temperatura fácilmente en un software de edición para mejorar las cualidades de tus trabajos o probar cosas distintas. ¿Quién sabe? Quizás al agarrar una vía completamente alejada de lo que tenías en mente te guste muchísimo más tu fotografía. 🙂

Sin embargo, la mejor opción es determinar un balance de blancos adecuado en tu cámara para no dejar toda esa responsabilidad para el post procesado. No es práctico tener que invertir más tiempo del planificado en arreglar detalles que podías definir de una vez en tu equipo.

Asimismo, vale la pena recordar la importancia de estar 100% pendiente de que la configuración que tengas sea la indicada, no vaya a ser que hayas hecho un lote de fotos en exterior de día con un balance de blancos para un interior de noche que fijaste la última vez que usaste tu cámara. Esto pasa frecuentemente, aunque no lo parezca. De la misma manera, haz los ajustes necesarios de acuerdo a cómo cambia la iluminación de tu entorno (súper importante para cuando quieres usar únicamente luz natural).

Para finalizar…

Ahora que eres un erudito en cuanto a la temperatura del color, ¡ya estás listo para llevar tus trabajos a otro nivel! Saca tu cámara y comienza a probar el balance de blancos en distintos momentos. Recuerda que la práctica hace al maestro y, aunque leas y leas un montón de información y teorías sobre fotografía, lo que verdaderamente te llevará a conseguir resultados increíbles es el esfuerzo que pongas al crear.

Toma en cuenta que no necesariamente debes tener una fotografía con los tonos perfectamente equilibrados para que sea buena. Puedes jugar con los tonos azules o anaranjados para hacer fotografías únicas. Si algo te funciona, ¡hazlo! La fotografía es un arte y el arte se trata de experimentar. ¡Anímate!

la temperatura del color

© chia ying Yang – Flickr

por: ANDREA RODRÍGUEZ

desde: https://3lentes.com

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